Una Hazaña Que No Fue Registrada Por Guinnes

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Esta historia la escribo con mucho cariño para mi fans número uno, mi nieto Alberto Chávez López, quien insistentemente me ha confesado su interés por el periodismo y por las reseñas, biografías e investigaciones que he publicado y que él lee desde que tiene uso de razón. Para mi Rey como cariñosamente le digo a mi chinito, esta vez le contaré que lo que leerá sucedió hace 16 años, cuando los locutores Norman Benito Ordóñez Rodríguez “Mr. Boricua” y César Rolando Prado Aguilar “El  Monstruo”, arriesgaron sus vidas para realizar la histórica hazaña de permanecer 80 horas ininterrumpidas hablando por los micrófonos de Radio Machala F.M. “La radio de la ciudad” y batir el record Guinnes.

 

SEGUIMIENTO

A partir del día lunes 5 de marzo del año 2001 como periodista de Diario Correo, me asignaron para que haga la cobertura de este promocionado episodio. Al igual que la ciudadanía me contagié de las expectativas que sus protagonistas iban a vivir dentro de la cabina de locución de Radio Machala F.M.

 

LA IDEA

César Prado, uno de los protagonista de este inolvidable suceso cuenta que la idea nació en diciembre del año 2000 mirando en la televisión nacional el programa “Primer Impacto” que informaba que dos locutores puertorriqueños hablaron 70 horas sin parar; además porque con su compadre Mr. Boricua tenían sociedad de espectáculos donde se amanecían sacando cuentas y seguir trabajando al siguiente día.

“Me sentía con la capacidad de soportar tres o cuatro días sin dormir”, manifiesta.

Norman Ordóñez, de su parte explica que en diciembre del 2000 hizo el programa  “La salsa del siglo”  en Radio Machala F.M. durante 7 horas ganando la canción “Llorarás”  de Oscar de León.

Con estos antecedentes la idea se fraguó, se la pulió tomándose la decisión de romper el record puertorriqueño de 70 horas, jugaron con la fecha hasta que definieron realizar el evento el 5 de marzo del 2001.

 

PREPARACION

“El Monstruo”, (Ordóñez) que entonces pesaba 136 libras explica que los preparativos comenzaron con la visita al médico naturista Guido Padilla, quien definió la técnica de salud, indicaciones, dietas y otras recomendaciones  que debían tomar para lanzarle al novedoso desafío, esto incluía  natación, técnicas de respiración y fueron advertidos lo que les podía ocurrir.

 

EL DIA PRIMERO

Llegó el día y la hora señalada para que los jóvenes locutores César Prado y Norman Ordoñez, empiecen la peligrosa jornada de permanecer 80 horas sin dejar de hablar por los micrófonos.

El objetivo era de registrarse en el Libro de Record Guinnes.

Tuve acceso al interior de la cabina mientras en la parte de afuera de la villa donde aún funciona la radio, en la calle Guayas y Boyacá, el público llenó el sector para ser  testigos del comienzo de la jornada bulliciosamente promocionada con anterioridad.

Intercambié comentarios con mi amigo el Dr. José Cabrera Román (+) que en calidad de Notario Primero del cantón Machala, daría fe de lo que iba a ocurrir y certificar luego al libro Guinnes para su oficial registro de la marca.

Otro amigo, el periodista Celio Rosario Chamba, que estuvo presente como parte del comité organizador coincidíamos en opinar que lo que iban a hacer los locutores orenses era un desafío demasiado peligroso.

 

Entonces, a las 9 de la mañana  del lunes 5 de marzo; el profesor y periodista Vicente Barreto Villavicencio (+) se paró frente al micrófono y anunció a la audiencia con breves palabras el inicio oficial de la desafiante y peligrosa jornada.

 

“Al comienzo ni los compañeros de la radio tenían confianza de lo que íbamos a realizar. El gerente de Machala  F.M. Severo García Asanza (+), nos dio ánimo. El doctor José Cabrera Román y la doctora Betty Gálvez,  estuvieron para notariar el suceso. Nos encomendamos a Dios y arrancamos”, recuerda César Prado.

Norman Ordóñez, cuenta que arrancó con  mucho optimismo, serenidad y tranquilidad;   el programa poco a poco se animaba; recuerda que cuando faltaban 15 minutos para las doce de la noche el guardián de la Planta Transmisora, que no había sido advertido del evento, tenía puesto el dedo sobre el botón para apagar la radio, pero una llamada urgente de Severo García Asanza, salvó el programa.

Prado, recuerda que las primeras 24 horas de hablar, anunciar la hora, recibir llamadas telefónicas y lanzar canciones con normalidad fueron agradables y que Mr. Boricua se animó a consumir una sopa de mariscos con leche, las empanadas chilenas y las comidas que los taxistas llevaban le ocasionaron un pequeño desorden gástrico.

Los locutores no cumplían con las recomendaciones médicas de comer verduras, tomar caldo o sopa de gallina y beber 10 litros de agua por día.

La primera noche nadie los acompañó en la radio.

 

SEGUNDO DIA

Al comenzar el segundo día, a las 03H26 del martes 6 de marzo, las llamadas a los teléfonos 933 009 y 939 919 sonaban insistentemente por parte del público oyente  para darles ánimo y solicitar peticiones musicales.

Ell entusiasmo de  Mr. Boricua, era contagiante a esa hora, con mucha gracia  leyó una noticia  sobre “Los Vladivideos”   del  ex  asesor del presidente peruano Alberto Fujimori que involucraba al presidente ecuatoriano Jamil Mauad; por su parte “El Monstruo del micrófono” (Prado) no se quedó atrás y dijo:

¡Un enano intentó suicidarse lanzándose del quinto piso de un edificio pero salvó su vida agarrándose de la vereda..!.

 

Al llegar la noche del segundo día aparecieron los primeros síntomas del cansancio; la gente llegaba a la radio en mayor número, la radio Machala F.M. había acaparado sintonía en muchas provincias del país, según los reportes que llegaban vía teléfono y mensajes al  fax, incluso del extranjero.

Las manifestaciones de apoyo los comprometían a seguir y no fallarle al público. La gente les hizo vigilia frente a la radio en la calle Guayas; los taxistas pasaban pitando.

En la noche comenzaron a sentir agotamiento físico

César Prado, reveló semanas después del evento que sentía calambres en la mandíbula, dolores musculares en la parte del cuello, nudos en la espalda. Apenas tenían 3 o 6 minutos que duraba una canción para atender sus necesidades biológicas o consumir agua o alimentos.

 

EL CRITICO TERCER DIA

Al llegar el tercer día la radio era adueñó de la sintonía en la ciudad y la provincia,  Machala F.M. batía rating, pero sería el día crucial para los dos locutores.

El desafío llegó a las 60 horas, 11 de la mañana del miércoles 7 de marzo,  hubo un corte de energía eléctrica por 30 minutos, los locutores pensaron que el proyecto fracasaba, pero Rodrigo Pineda Izquierdo, puso a disposición de los competidores por el record Guinnes, la Radio Superior para que la audiencia compruebe que  el desafío seguía.

Los médicos de cabecera: Guido Padilla (naturista); Patricio Ayala (realizaba exámenes de sangre) y Eduardo  Barrezueta, comenzaron a entrar en acción, a los locutores los recuperaban a base de ejercicios de respiración.

“Esta noche es la crucial. Si Uds., logran pasarla  ténganlo por seguro que hasta superan las 80 horas”, les advirtieron los médicos.

 

El locutor Norman Ordóñez, recuerda que cosas malas le comenzaron a ocurrir; sus movimientos musculares ya no eran coordinados con su cerebro.

“Quería coger algo y como que las cosas se me alejaban. Empecé a decir y hablar  cosas incoherentes. Hasta llegue decir  que eran las 7 de la mañana y buen provecho para los que están almorzando. Al llegar a las 70 horas me sentía mal”, revela “Boricua”.

 

Lo de César Prado, fue peor al sufrir una crisis nerviosa en la madrugada del cuarto día.

“El cerebro necesitaba descansar, casi a las 70 horas de estar despierto, sin dormir y  hablar y hablar (locutar), estiraba el brazo y mi cerebro no respondía, quedaba con los brazos abiertos; no reconocía a mi mamá ni a mi hermana que estaban frente a mí. Luego de que me ocasionaba el sonambulismo reaccionaba y decía:

¡Dios mío me estoy volviendo loco!

Golpeaba la mesa, gritaba que me dejen salir de la cabina de la radio; desesperado gritaba que quería vivir. Ya no quería seguir y mi compadre Boricua me decía cálmate, hay que terminar esto. De pronto me escapé, salí corriendo de la radio y la gente me persiguió y me agarraron en la puerta de la casa de mi suegra ubicada en las calles Sucre y Junín, a cuatro cuadras de la radio.

Me subieron a un taxi, me llevaron a la radio y continué.

Frente al micrófono me puse sentimental, lloré y entré en crisis otra vez”, recuerda Prado.

Mr. Boricua, sobre esos mismos instantes que vivió su compañero recuerda que por instantes también quiso renunciar, pero el aliento y la compañía de la gente lo hicieron reaccionar para seguir.

Cuando faltaban 8 horas para llegar a las  80 sin dormir y locutor tuvieron que desconectar los teléfonos por que el ruido los irritaba, los enloquecía. Pero la  presencia, el empuje de la gente los mantenía firme aunque les fastidiaba que los topen. Todo les molestaba.

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