PRIMERO DE MARZO QUE JAMÀS OLVIDARÈ

Por: Alberto Chávez Cruz

 

Habían transcurrido los dos primeros meses del año de1983 en que cumpliría 32 años de edad. El lunes 28 de febrero, me vestí con zapatos españoles color rojo adquirido en almacenes de Pratty, pantalón blanco panameño comprado en la Bahía de Guayaquil y una camisa cuello chino con estampado hawaiano, traje que jugaba con mi fisonomía y los bigotes fu-manchú que lucía.

Antes de las 10 de la mañana, con Aurorita Zamora Valle, fuimos los primeros en arribar a la casa de planta baja ubicada en las calles  Junín 104 entre Guabo y Kleber Franco  donde se montó la moderna impresora Offset Web Leader por parte de los accionistas de Editorial del Sur, para lanzar un nuevo producto periodístico que se llamaba Diario Correo.

 

A las 11H00 comencé a escribir textos de las primeras noticias en las máquinas marca Remington. Ese material lo pasaba para ser revisado al doctor José Álvarez de la Riva, de nacionalidad española y Jefe de Redacción-Editor quien junto al periodista Augusto Maldonado, también redactaban otros materiales que iban a salir en la primera edición y Aurorita levantaba los textos finales en una computadora de la época.

Poco a poco llegaría el resto de colaboradores como el doctor Enrique Valle Lozano, los periodistas y mellizos Washington (+) y Evaristo Vega Chacha; el periodista deportivo Rafael Valdiviezo Maigon; el editorialista Don Bolívar Paredes Donoso (Bolpard) (+).

Media hora después llegó el director-gerente Doctor Ernesto Valle Lozano (+), saludó con las quince personas contratadas que tenían que poner en marcha la primera edición,   pacientemente redactó el primer editorial; luego hizo acto de presencia el accionista profesor Carlos Falquez Batallas (diputado) que había escogido el nombre del nuevo diario de Machala, acompañado del editorialista Mario Minuche Murillo (Prefecto Provincial).

 

Las conversaciones daban calor al ambiente. A las 13h00 otro accionista,   el conocido empresario gráfico Víctor Eras llegó en su vieja camioneta Chevrolet trayendo hojas para diagramar las páginas tamaño estándar. Vía telefónica el periodista  Rodrigo Pineda Izquierdo, también accionista llamó para conocer detalles de los trabajos a cumplirse en tan esperado día. Y con el arribo del Ingeniero Bolívar Prieto Calderón, los accionistas realizaron una sesión de trabajo en las oficinas de la dirección.

 

Además de cumplir mis tareas de periodista también pasaba a ser parte del grupo de diagramadores; así que a las tres de la tarde del 28 de febrero de 1983 agarré tijeras y empecé cortar los textos impresos en largas hojas y ayudado por Roberto Sánchez, las pegábamos y dábamos forma a Diario Correo.

Las 16 páginas estuvieron listas a las 18h00. Los técnicos gráficos y prensistas Ángel Ochoa, Eloy Mora, Pedro Alvarado y Eloy  (+) Alvarado y Ángel Pardo comenzaron el quemado de las películas y planchas en la máquina insoladora; las matrices fueron colocadas en los respectivos rodillos para iniciar el proceso de impresión del “Diario de Todos”. Otros colaboradores movían y ponían en el portabobinas el papel de procedencia norteamericana.

A las 10 de la noche del lunes 28 de febrero todo era movimiento, los técnicos ultimaban detalles y los accionistas sonreían; la “noche azul” (cyan es el color del logotipo de diario Correo) comenzó a tornarse festivo en la antigua casa de la Junín entre Guabo y Kléber Franco.

 

LA FALLA

Fue a las 21h30 que Don Víctor Eras ordenó al técnico Ángel Pardo oprima el botón de la moderna impresora y en medio del natural ruido los rodillos de la moderna máquinas comenzaron a imprimir textos y colores de la tan esperada edición. De pronto se detectó una falla de impresión, en las pruebas comenzaron a salir montados los colores. Algo ocurría, técnicamente algo estaba mal, prueba tras prueba se hicieron y el producto final no satisfacía. Se ajustaban equipos, se revisaba lo mínimo y la falla persistía.

El tiempo transcurría y llegamos a las primeras horas del 1 de marzo de 1983. Se repetían impresiones y el montaje de colores no cuadraba. Don Víctor Eras y sus muchachos trataban de encontrar la solución al problema. Los accionistas comenzaron a preocuparse, estaba anunciada la aparición de Diario Correo el 1 de marzo.

 

A las 02h30, Doña Elena Minuche de Valle llamó por teléfono muy preocupada a su esposo porque suponía que a la media noche del 28 de febrero el periódico estaría listo para salir a la venta al siguiente día. Sin hacer notar lo que estaba sucediendo simplemente el doctor Ernesto Valle respondió a Doña Elena ¡Estoy esperando un hijo!. Las horas seguían ganando tiempo y parecía que la falla técnica ganaría la batalla, es decir no nacería el “Diario de Todos” el 1 de marzo.

 

LA SOLUCION

El periodista Augusto Maldonado, propuso llamar por teléfono a Miami a Mr. Bill Runnels, para hacerle conocer el inconveniente presentado y a su vez preguntarle opciones de solución.

El diputado y accionista profesor Carlos Falquez no vaciló y solicitó a IETEL una llamada por pagar a los Estados Unidos. La espera se inició, todo mundo esperaba que la empresa de telecomunicaciones logre contactar con el domicilio de Mr. Runnels, técnico que estuvo tres meses antes en Machala trabajando y dirigiendo  el montaje de la máquina impresora.

Los minutos hacían comer ansias a todo el mundo, nadie quitaba los ojos al teléfono blanco número 920795 (hoy es el 935795). De pronto timbró el teléfono, serían ya las tres de la madrugada, desde su recámara Mr. Runnels atendió la llamada de Ecuador.

Apareció otro problema entablar diálogo en inglés con el técnico extranjero. El doctor Enrique Valle Lozano, articulista y catedrático de inglés de la Universidad Técnica de Machala, cogió el auricular e informó del problema a Runnels.

“Charlie Chang” entabló corto diálogo con su interlocutor, mientras ojos y oídos de accionistas, trabajadores  y mis ojos achinados no dejábamos de mirarlo, hasta que sonriendo el doctor Enrique Valle expresó:

!Okey! Thank you very much, we will obey your  instruccions. (Muy bien, muchas gracias, Nosotros obedeceremos sus instrucciones).

! Qué dijo!- expresamos casi en coro los presentes.

Con su característico humor “Charlie Chang” les manifestó que debajo del rodillo número 2, un perno está casi suelto.

Inmediatamente los técnicos Mora y Pardo, ajustaron el perno y ante la alegría de todos  la prensa empezó a imprimir correctamente la primera edición de Diario Correo, El Diario de Todos. Eso ocurrió a las cuatro de la madrugada cuando comenzó el rodaje de impresión final.

 

SALUD

Muy contento el accionista Don Bolívar Prieto, destapó una botella de Jhonnie Walker, mientras en los talleres se botaba en perfecta impresión full color el primer producto periodístico, se repartió  la bebida al tiempo que expresaba “tomemos alegres los meados por este muchacho que acaba de nacer”.

El primer ejemplar tamaño estándar costó 5 sucres. Luego de las siete de la mañana los canillitas gritaban por las calles de la ciudad: ¡Ya salió CORREO, ya salió CORREO¡.

En el editorial consta su primer mensaje:

¡Por fin, estamos en la calle! “CORREO”, el diario de todos independiente del sur del Ecuador, ha iniciado. Con la timidez de los recién  llegados, extendemos nuestra mano abierta y cordial a todos. A todos, sin distinción de colores, clases sociales, o grupos ideológicos y políticos. Somos y seremos un diario independiente ante todo y sobre todo. Queremos deja bien en claro, desde el principio, que no debemos a ningún grupo político o de presión.

Nuestra páginas estarán abiertas a todos y a todo lo publicable, mientras no atente contra los principios sanos del periodismo, la moral, la ética, la convivencia ciudadana y la Constitución de nuestra patria, dicen las primeras letras del editorial suscrito por el Director Gerente, doctor Ernesto Valle Lozano (+).

 

A las ocho de la mañana me retiré a mi domicilio en Puerto Bolívar, bajo el hombro llevaba orgullosamente el primer número impreso del Diario de Todos. Fue una noche y madrugada con vivencias inigualables que jamás se borrarán de mi mente. Abusando de mi juventud no dormí pues me sentía honrado de haber sido uno de los periodistas machaleños fundadores de un diario tan importante. Esto sucedió un día como hoy hace 34 años.

 

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